Macu Cristófol Sel, creadora y directora de RawFood Málaga
Macu es cocinera, traductora, profesora, doula…multidisciplinar y versátil

Alimentarse durante el verano a base de alimentos raw (crudos) es bien sencillo. El cuerpo, el alma y el paladar nos piden alimentos frescos y jugosos y además -no por casualidad- se trata de la estación más rica en frutas de lo mas variado. Sin embargo, cuando se aboga por una alimentación fundamentalmente cruda y llega el otoño, cuando aparecen las primeras lluvias y los termómetros empiezan a mostrarnos temperaturas más bajas, cuando va “haciendo falta una rebequita o un chal”, nos encontramos con este dilema: ¿seguir comiendo crudos durante el otoño?

Es razonable y fisiológico que nuestra intuición nos lleve a tomar alimentos más cálidos, que sintamos mayor apetito y que nos produzca satisfacción la sola idea de tomar algo caliente, del mismo modo en que nos abrigamos.

NO FORZAR, CONCEDERSE

No se trata de forzar ni forzarse, si tenemos el impulso de tomar algún cereal cocinado (recomendamos el trigo sarraceno y el mijo, al tratarse de cereales que ayudan a calentar, más adelante hablaremos de ellos), germinados levemente salteados o alguna verdura al vapor, adelante. Mientras no cubran más de un treinta por ciento de nuestro alimento, seguiremos manteniéndonos dentro de unos márgenes óptimos. Pero no nos demos como excusa que llegan los fríos para dejar de comer crudos, no nos confundamos porque…

CRUDO NO SIGNIFICA FRÍO

Champiñones rellenos
Verduras templadas
Crema raw de calabaza
Sopa templada de champiñones

Asociamos con frecuencia los crudos a la idea de algo fresco o frío, incluso recién salido del frigorífico, y esto no tiene por qué ser así. Podemos seguir beneficiándonos de todas las propiedades y las enzimas vivas de nuestros alimentos también con la llegada de las estaciones frías, sin tener que renunciar por ello a la calidez.

NORMALMENTE COMEMOS TEMPLADITO

¿Qué quiero decir con esto? Normalmente, cuando nos llevamos una cucharada a la boca, lo que ingerimos, para que no nos queme, no supera los 43ºC, pues de lo contrario soplaríamos y esperaríamos. Como sabemos, estamos hablando de la temperatura umbral máxima a la que cocinamos en ‘rawfood’ (cocina crudivegana), de modo que cualquier crema templada, quiche o pastel de verduras, hortalizas marinadas… puede llevarse y presentarse a esta temperatura.

CÓMO TEMPLAMOS EN RAW FOOD

Crackers de pimiento y lino
Pizza raw

¿De qué modo hacemos esto?

Hay varios procedimientos. Uno de ellos es mediante la procesadora de alimentos o batidora. El propio giro de su hélice templará la crema y -prestando atención a no sobrepasar el límite- podremos servir fácilmente una crema templada. Nuestro cuerpo es el mejor termómetro: si nuestro dedo se quema, nos hemos pasado de rosca. Hay procesadoras y robots de cocina que permiten graduar perfectamente la temperatura a la que trabaja, lo cual puede sernos muy útil. Otra manera de templar nuestros alimentos en las estaciones frías puede ser introduciéndolos en la deshidratadora (tapados, para que no pierdan jugo), en el horno a 50 grados durante unos minutos, o sencillamente dejándolos un ratito cerca de la chimenea o el radiador, cubriéndolos con la manta eléctrica…

Germinados

RECOMENDACIONES DE OTOÑO:

-Comer vegetales ecológicos, locales y de temporada.

-Cocinar con conciencia y amor.

-Tomar bebidas templadas (infusiones, caldos de miso o de verduras deshidratadas). Templando con batidora (o procesador de alimentos), Vitamix o Thermomix, deshidratadora, horno suave, chimenea, calefactor…

-Dar preferencia a alimentos naturalmente ácidos, salados y dulces, contundentes y altos en fibra. Para ello podemos…

-Marinar nuestras verduras con zumo de limón, aceite y tamari.

-Recurrir a frutos secos crudos, ¡ni fritos ni tostados! (almendras y pecanas) que podemos activar y deshidratar marinándolos.

Tarta raw de cacao y nueces

-Rehidratar las frutas secas (pasas, higos, dátiles) con agua templada y utilizarlas para endulzar infusiones, batidos, dulces o, sencillamente, tomarlas sin más.

-Germinar y deshidratar cereales como el mijo y el sarraceno o alforfón, semillas especialmente indicadas en estas épocas del año por favorecer el calor interno). Pueden añadirse a un caldo templado a modo de “pasta o arroz”.

-Condimentar nuestros platos e infusiones con especias cálidas y tónicas (como jengibre, canela, clavo, cardamomo, moscada, comino, cúrcuma…)

-Utilizar ropa cálida

-Pasear diariamente y exponernos a la luz solar y

-Prácticar respiraciones profundas y conectadas.

Todas las fotos que ilustran este artículo muestran platos elaborados personalmente por Macu, quien realiza talleres, clases prácticas y charlas sobre Raw Food y Cocina Consciente. Si quieres saber más o contactar, haz click en el siguiente enlace:

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